sábado, diciembre 10, 2011

Mesa Debate sobre la Pena de Muerte, de mano de la Asociación de Cine Evasión



Ángeles Pérez propone como primer punto de reflexión: No hay millonarios en el corredor de la muerte. Andrés Carmona expone la relación entre delito y clase social, «Las cárceles están hechas para los pobres», definiendo el perfil del delincuente en relación al nivel social y económico. Jesús Campo informa sobre la inconstitucionalidad de la pena de muerte en más de 40 estados en Estados Unidos, argumento más sólido para los abolicionalistas; comenta el caso de Pablo Iván Casas, condenado a muerte en los Estados Unidos y la adjudicación por parte del Estado de una ayuda de 60000 euros.

En la segunda secuencia, se plantean dos temas: utilización de la pena de muerte por parte de los políticos en época de elecciones, y en las propias palabras de Pablo Conde «Es más fácil matar a un monstruo, es difícil matar a un ser humano.» Ángeles Pérez explica cómo se fijan ejecuciones en plena campaña electoral porque el pueblo sigue de acuerdo y es una forma de ganar de votos, si los políticos cambiaran el discurso, habría un cambio en la conciencia ciudadana. La influencia de la familia en el proceso de humanización del condenado es un sentimiento en equilibrio precario entre el sentimiento de la familia y el de las víctimas. Andrés Carmona se centra en el 2º punto, centrando su atención en la dignidad de las personas haciendo referencia a los Derechos Humanos, pues todas las personas por el hecho de haber nacido tenemos una serie de derechos inalienables; la pena de muerte está en contra de esa dignidad, pues sería aceptar que hay personas que pierden esa dignidad y el derecho a la vida, «Entender la dignidad a la persona es entender que monstruos como Hitler siguen siendo personas».

La tercera secuencia se sitúa en el tribunal de apelación y se centra en la exposición del abogado: evolución de la pena de muerte a lo largo de la historia, la forma en la que se mata. El abogado Jesús Campo hace referencia a las leyes estadounidenses, concretamente a la crueldad, en una sentencia del Tribunal Supremo en la que se pronunciaron directamente sobre la pena de muerte: «que no sea cruel e inusual», aceptando, por ejemplo, la inyección letal, pues la crueldad o no depende del modo de ejecución, declarando inconstitucional la silla eléctrica. Ángeles Pérez habla del origen de la pena de muerte desde las sociedades más primitivas y la evolución de los métodos de tortura, es después de la 2ª Guerra Mundial cuando se plantea la reinserción y reeducación de los presos; destaca especialmente que son los países más desarrollados los que siguen practicando la pena de muerte y «mejorando» las formas de matar.

La siguiente secuencia propuesta muestra la exposición del abogado de las víctimas: presenta al condenado como un monstruo... ¿Se hace justicia matando a alguien que ha matado a otra persona? ¿Es justo el ojo por ojo? Andrés Carmona hace referencia a la ley del Talión del Antiguo Testamiento, basada en la idea del equilibrio cósmico, esta idea es falsa; actualmente se ha avanzado hacia la individualidad de la acción del crimen, «La justicia debe entenderse como rehabilitación», evidentemente la pena de muerte evita la reinserción. Jesús Campo hace referencia a la «protección del hombre por encima de todo» y el derecho positivo, «la justicia o no de la pena de muerte depende de que se refleje en la ley», que se acepte como sanción punitiva. Interviene finalmente Ángeles Pérez retomando las palabras del abogado defensor: «Que se haga justicia», en el sentido de que se va a acabar con el peligro que supone para la sociedad este condenado porque entonces la sociedad tomaría la justicia por su mano, así son el Estado y las instituciones las que deben responder.

En la siguiente secuencia, los padres de las víctimas cuentan a la hermana Helen cómo fue todo el proceso de búsqueda de sus hijos, cómo fueron encontrados y en qué condiciones. Pablo Conde hace referencia a la parte sentimental, al cambio de opinión acerca de la pena de muerte; también se plantea la idea de la venganza. Andrés Carmona dice que, a pesar de estar de acuerdo con los sentimientos de los familiares de las víctimas hay que ser objetivo, defender la presunción de inocencia, hacer un juicio imparcial que tome la decisión justa. «El sistema legal garantista prefiere soltar a un culpable que condenar a un inocente».
Un asistente a la mesa debate expone el tema de Marta del Castillo, del estado que ejerce de forma demasiado garantista en detrimento de los padres de la muchacha. Jesús Campo interviene dejando claro que lo que rige es lo que imponga el ordenamiento y hace referencia a una charla de un abogado de Sevilla en el que, después de exponer los hechos, finalizó afirmando: «Pero si fuera mi hija...» volviendo a la idea de los sentimientos y la influencia de los medios de comunicación. Andrés Carmona sigue con este último tema afirmando que la sociedad, movida por los sentimientos y el juicio paralelo llevado por los medios, juzga a los procesados.
Un asistente, reo de la cárcel de Alcázar de San Juan, habla sobre la injusticia de la pena de muerte y expone la necesidad del endurecimiento de las penas y del cumplimiento íntegro de las mismas. «Los jueces no son dioses».
Otro hace una pequeña crítica al sistema jurídico relacionado con la sensación de impunidad. Jesús Campo hace un apunte acerca del cumplimiento de la pena que refleja el código penal (infalibilidad).

Por cuestión de tiempo se presentan los dos últimos cortes seguidos. En el primero, el reo confiesa su crimen a la hermana y admite su culpabilidad; en el último, el condenado está ya colocado en la mesa a punto de recibir la inyección letal y pide perdón a las familias, «Matar es un error, no importa quién lo haga, sean ustedes, yo o el gobierno». Pablo Conde recuerda que en el film se condena a dos personas por el crimen, que se culpan mutuamente, pero al final la película presenta a un condenado culpable. Ángeles Pérez hace referencia a la intervención anterior hablando del rechazo a la pena de muerte aclarando que todo está relacionado con la educación. Andrés Carmona vuelve a la idea de la dignidad y del derecho a la vida, la polémica entre el individuo y la influencia de la sociedad, pues las circunstancias sociales explican muchos delitos, debe acabarse con la marginación mediante la prevención (estado de bienestar, educación). Jesús Campo centra su interés en «el antes y el después» y solicita la intervención de los reos presentes en la mesa debate para que expongan la realidad de su situación.
Uno de ellos interviene haciendo referencia a la importancia de la reeducación, y su acompañante, una trabajadora del centro penitenciario informa de que ellos, como responsables, hacen cumplir las penas que les imponen desde arriba, y que, apesar de disponer de programas de reinserción, hay reos que no quieren acogerse a ellos y tampoco pueden obligarles.

Pablo Conde cierra la mesa debate agradeciendo a todos la participación.

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